lunes, 14 de diciembre de 2015

¿ISDEMU como instancia de justicia?

Resultado de imagen para conflictoEl fin de semana se conoció de la renuncia (o solicitud de renuncia, una manera sutil de llamar al despido, justificado o no) de Ramón Rivas al frente de la Secretaría de Cultura, tras conocer (él o el presidente de la república) “una denuncia interpuesta en el ISDEMU”.
¿El ISDEMU es la instancia pertinente para la presentación de denuncias? Creo que no. No tiene competencias judiciales (que yo sepa). Es una institución, hasta donde recuerdo, responsable de políticas públicas para el desarrollo de la mujer. Entonces ¿por qué se coloca una denuncia ante el ISDEMU? ¿Por qué no colocarla ante instancias judiciales o Fiscalía? Para mí este caso, como otros similares conocidos, no corresponde más que a procedimientos que no corresponden con los debidos procesos y es una manera de quitar del camino a personas, que con mayor o menor hígado o razón, tenga cierta plausibilidad la acción.
Cierto que conozco a Ramón. Yo no puedo dar razón ni fe, ni me toca, de si lo que se le imputa es así o no. Sé que ha habido sus líos en la Secretaría de Cultura y eso no es un secreto (pueden verse los reportajes y entrevista en elfaro.net), pero una cosa es que haya conflictividad y otra la manera de resolverlos. Pero el colocar una denuncia en el ISDEMU parece que se va volviendo una manera de señalar, debida o indebidamente, con el dedo una persona para obtener algo… porque creo que si existiese plenamente un delito (no sólo “indicios posibles” o “intentos cercanos a” o pre-configuraciones pre-intencionales” o etc.), pués se coloca la denuncia en la instancia respectiva. Con todo esto me parece desnaturalizamos una instancia tan importante como es ISDEMU, invalidamos debidos procesos e introducimos otros que pueden depender de inclinaciones o sesgos.

Veremos quién llega, qué cosas se entrampan, qué cosas se desentrampan… lo cierto es que pareciera que aquella es una silla extremadamente sensible… si es cierto de aquello de “el que a hierro mata, a hierro muere” no deja de ser cierto que aunque parezca se han resuelto problemas, en realidad no se está más que elevando la temperatura.
Para mi no es más que una muestra más de la cultura con la que convivimos para resolver los conflictos.

domingo, 13 de diciembre de 2015

Conflictividad: denunciar y amenazar

Resultado de imagen para conflictividadEn medio de la conflictividad, formalmente hay tres respuestas posibles: la que tomo el mundo “sabe” o “conoce”, pero que casi nadie practica: hablar y/o introducir en la dinámica prácticas y estrategias de confrontación noviolenta… la segunda: huir, callar, hacerse el que no pasa nada con la esperanza que todo termine. Pero casi nunca termina; la dinámica sigue su escalamiento, la olla se eleva en su presión y las cosas alcanzan algún tipo de estallido.
La tercer respuesta posible es generar una respuesta en el uso de algún tipo de fuerza, imponiendo una solución, muchas veces con algún grado de violencia. En la conflictividad, puede aparecer alguna figura delictiva (abuso de poder, por ejemplo) que puede denunciarse. Digo “puede” porque en lo que respecta a muchos sistemas judiciales, que buscarían proteger a las personas, en realidad, sólo echan más leña al fuego y además no resuelven el asunto, convirtiendo el conflicto en un litigio perverso. Pero también suele pasar que sin alcanzar algún tipo de figura jurídica en términos delictivos, aparece la denuncia. En este caso, la denuncia no es más que una forma de amenaza. En este caso las o los denunciantes (normalmente se actúa en equipo) recurren a esta figura con la intención, no de generar un proceso de entendimiento, sino de amedrentar a la otra parte para que se cese sus acciones… acciones que pueden ser de diverso tipo desde exigencia y supervisión debidas, proceso de cambios, pausa razonable en un proceso determinado, etc.
Es muy fácil amenazar con denunciar y tiene más sentido cuando se articula un grupo de poder determinado para lograr su acometido: sacar del ruedo al oponente, obtener silencios obsequiosos, generar la permisividad necesaria para los objetivos del grupo. Esta es la razón que a veces encontramos frente a situaciones que consideramos inexplicables. Sabemos que algo pasa en una institución determinada y no nos explicamos cómo es posible que no se tomen medidas. En ese caso, el grupo opositor ha alcanzado la posibilidad de generar los “deschongues” necesarios (institucionales, legales, gremiales, etc.) y amenaza con realizarlos en caso que se tomen decisiones (despedir al funcionario que cobra por servicios gratuitos, corregir anomalías administrativas, recuperar la eficiencia y disciplina en los equipos de trabajo).
Suele pensarse que los grupos tienen todos los derechos de amenazar. Yo creo que no. Hay el deber de denunciar, pero no de amenazar. Si la verdad está de nuestro lado, ¿por qué no sentarnos y hablar como seres civilizados? ¿por qué cerrar puertas y gritar “¡que se vaya!”? Transformación en el conflicto implica la generación de cambios en diversos niveles por medio de la acción consciente. Pero los cambios por la fuerza, la violencia o la amenaza, no son sostenibles.
Esta es la cultura organizacional instituida y vigente en diversos ámbitos, gubernamentales, nogubernamentales, gremiales… es una cultura que necesita ser trabajada y cambiada.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Congresista causa polémica por posar con armas en una postal navideña | ElSalvador


Congresista Michele Fiore... no importa desde donde se mire: ¡es una atrocidad! En un mundo lleno de violencia, es una manera de justificar la violencia... además viene de una funcionaria pública de un estado que, aunque haya personas de EEUU de buen corazón y buena voluntad, al tener una influencia notoria importante en otros pueblos y estados, definitivamente no dan buen ejemplo ¡de ninguna manera!... y por su fuera poco, ¡es totalmente incompatible con lo que es y significa el natalicio de Jesús de Nazareth!!!!!

¡Vaya familia! ¡Qué bonita familia! La nota la vi en Congresista de EEUU causa polémica por posar con armas

martes, 8 de diciembre de 2015

Anteponer la misericordia al castigo

Francisco desde Roma ha dado por iniciado el Jubileo con una declaración muy precisa: es ofensivo para Dios mismo pensar que la respuesta es el castigo; en realidad debemos “anteponer la misericordia al castigo”.
                Muchos fieles cristianos, activistas sociales de todo tipo (de derechos humanos, del movimiento social, etc.),  políticos de todos los signos y colores y por supuesto buena parte de todos nosotros y nosotras pensamos de un modo totalmente contrario a lo que debería inspirarnos la fe cristiana (y probablemente también la fe del Islam, del que conozco poco y demás grandes religiones) y terminamos pidiendo castigo e incluso diciendo, como el impresentable diputado que dijo que ciertos pecados no tiene perdón.
                Convivimos con la idea que el castigo es grato a Dios y que puede resolver todos nuestros problemas jurídicos y de conducta. Eso es un gravísimo error. Parte del problema viene de confusamente creer que justicia es aplicar un castigo, pero que además se establece como principio de conveniencia. He conocido a más de algún proclamador que exige castigo, siempre y cuando no sea él la persona indiciada, puesto que prefiere pedir clemencia para sí mismo. La tolerancia es la pasión de los inquisidores. Los que más deben quizá sean los que más piden castigo.
                Por eso mismo se suele pensar que hablar de misericordia es fomentar la impunidad. En más de alguna ocasión que he tenido que abordar el problema de la justicia, intentando construir un enfoque integrado desde la perspectiva de construcción de paz, los participantes fruncen ceño y boca cuando uno habla de misericordia. El planteamiento integrado propone que junto a la justicia, camine la misericordia y junto a la paz, la verdad. Y no es que no se entienda que las cuatro formen un elegante cuaternión al mejor estilo de Hamilton (perdón por la exquisitez matemática), es que seguimos viendo el mundo con cierto sentido sado-masoquista: queremos ver sufrir a las personas a quienes le adjudicamos una falta, una violación de la ley, un pecado, algunos porque piensan que pueden expiar sus actos, otros por pura congratulación con la violencia.

                Decía J. Gilligan que entre más castiga una sociedad a sus niños y presos, más violenta es. La nuestra es una sociedad que privilegia el castigo; no nos extrañe que sea una sociedad violenta. Impunidad no es el dejar de imponer un castigo, aunque claro, la disección etimológica nos lleve a ello, pero porque está imbuida del espíritu del derecho romano; impunidad es dejar de hacer justicia. Llevamos siglos imponiendo castigo y dejando de hacer justicia. A ver si le abrimos espacio a la misericordia y comenzamos por entenderla… pero esta es de esas cosas que no se entienden con la cabeza, sino con el corazón o acaso con las entrañas. Como decía Pascal: el corazón tiene razones que la razón, no entiende.

lunes, 7 de diciembre de 2015

'Quiero verle la cara a cualquier colega mío dispuesto a reelegir a Luis Martínez' - El Faro

'Quiero verle la cara a cualquier colega mío dispuesto a reelegir a Luis Martínez' - El Faro



¿Debería sorprendernos la posición del diputado Wright Sol? Viniendo del partido al que pertenece, sí, puesto que  había una fuerte tendencia en su partido ARENA (cierto, también en el FMLN) por inclinarse a la reelección de don Luis Martínez... pero al mismo tiempo, debemos tomar en cuenta que el diputado Wright Sol es "nuevo" en el redil legislativo y poder suponer que no está todavía contaminado de la juerga de influencias y colas pateadas que suele haber en el mundillo político...

Es de quitarse el sombrero porque casi se acercaría a esa delicada combinación imposible de honestidad y política, cuando menos en este punto.

Congresistas de EUA presionan a la Asamblea para que no reelija al fiscal Martínez - El Faro

Congresistas de EUA presionan a la Asamblea para que no reelija al fiscal Martínez - El Faro

... Bien por los Congresistas! No se entiende cómo con los cuestionamientos establecidos y las denuncias realizadas (uso indebido de material de escucha telefónica, caso Francisco Flores, relaciones - Influencias indebidas caso Rais, etc. etc.) digo, no se entiende cómo puede haber diputados y políticos (de todos los colores) que consideren la reelección ... o quizá si puede entenderse...